Detienen a paraguayo con 70 capsulas de cocaína en el estomago
La policía aeroportuaria de Puerto Iguazú detuvo a un hombre de nacionalidad paraguaya que transportaba 70 cápsulas de cocaína en el int...
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La policía aeroportuaria de Puerto Iguazú detuvo a un hombre
de nacionalidad paraguaya que transportaba 70 cápsulas de cocaína en el
interior de su cuerpo, Se encuentra en un puesto médico local. Hasta el momento
logró expeler 10 de las 70 cápsulas.
Puerto Iguazú, Argentina. (LVC). Un ciudadano paraguayo, cuya identidad no fue revelada por los intervinientes, de 35 años de edad se
encuentra en estos momentos en el Hospital Marta Schwarz, examinado por el
médico forense. Hasta el momento logró eliminar 10 de las 70 cápsulas de
cocaína que transportaba en el interior de su cuerpo.
Según informaron a Lavozdecataratas el hombre pretendía
tomar un vuelo en el día de ayer, miércoles, con destino a Buenos Aires y luego a Portugal.
Cuando la Policía aeroportuaria notó cierto grado de
nerviosismo, lo detuvo e inmediatamente al ser requisado, el mismo confesó que
transportaba la sustancia en el interior de su cuerpo.
La mula, o correos humanos: el tráfico con mulas de cocaína
no tiene estadísticas: se sabe que por una detenida, hay muchas más que logran
pasar. Para los narcotraficantes este transporte humano es muy efectivo, porque
se engaña a los perros y a los sistemas de control.
La metodología es siempre igual. Los reclutadores buscan
personas sin destino y sin antecedentes penales para evitar riesgos en los
controles. Se preparan con anticipación. Les enseñan a tragar trozos de
zanahoria, salchichas y uvas sin masticar para ejercitar al esófago y evitar
vómitos. Dos días antes de viajar, la mula tiene que suspender la ingestión de
sólidos y tomar solo caldo.
Entonces se envuelve la cocaína en cápsulas de los dedos de
guantes quirúrgicos, con tres capas: dos de guantes y una de papel carbón para
despistar posibles rayos X. Se atan con hilo dental y se sumergen en miel.
Para que las mulas resistan un viaje de doce o quince horas,
los traficantes les aplican un medicamento que retarda los movimientos
digestivos y que actúa como tranquilizante. Saben que tienen que pasar por
delante de ojos atentos que “escanearán” su manera de caminar, sus gestos, su
ropa. Las mulas llegan extenuadas a destino: no han comido ni dormido (casi
nada) después de tragar las cápsulas (que les lleva varias horas). Llenos de
sueño, bostezan, tienen los ojos vidriosos. Se nota.
Sólo se conoce que un ser humano puede cargar hasta un kilo
y medio de cocaína en su organismo. Y que tiene de uno a dos días para expulsar
las cápsulas. Cumplido ese plazo empieza la cuenta regresiva y hay riesgo de muerte
porque los jugos gástricos comienzan a romper las cápsulas. Cada tanto aparece
una mula muerta cuyo cuerpo nadie reclama.
Si sobrevive y no es descubierta, la mula cobrará mil dólares por su
viaje de ida.
FUENTE: Lavozdecataratas